jueves, 16 de diciembre de 2010

Gente normal, que compra naranjas

La de cosas que pasan en casi dos meses que no actualizo. Me pasan por la cabeza una infinidad de ideas, muchas plasmables en un blog, este en concreto, y que luego se caen en el más profundo de los olvidos. A veces tengo suerte de ser rápida, tener la blackberry a mano y escribir en una nota este tipo de frases.

Frases como "Gente normal, que compra naranjas". Una tontería a priori pero que a mí me da para crear una historia entera... Y todo porque el chico que iba delante de mí en las escaleras mecánicas en la salida de la línea roja tenía una pinta un tanto extraña, de estas que te hacen sospechar y agarrarte el bolso no vaya a ser... hasta que vi que tenía una bolsa del súper que transparentaba, y dentro llevaba naranjas. Y claro, piensas `¡Cómo me va a robar! Si es una persona normal, que compra naranjas...'



En fin, este son el tipo de pensamientos que me llevan a crear historias grandes de la nada. De una bolsa de naranjas...

(Ahora el año se acaba y con él esos intentos de 'mantendré esto vivo de alguna manera' que luego no se cumplen).

miércoles, 20 de octubre de 2010

Reading... and listening.

No recuerdo cuándo descubrí a Nick Hornby pero sí recuerdo el día que G. mi antigua compañera de piso me regaló High Fidelity. En inglés, sí, porque el libro iba a ser un regalo para su novio británico pero como éste ya lo tenía pues me lo dio a mi, cosa que hace ilusión, especialmente porque una piensa "podría haberlo devuelto y cambiado, o quedárselo ella".
Como había visto la película protagonizada por John Cusack (y de hecho me encanta su versión americana de Rob) decidí saltarme Alta Fidelidad e ir a otros de Nick. Sentía que ese ya estaba leído (él mismo adaptó su libro al cine).
Pero ahora me he encontrado en el mejor momento para sentarme -en trayectos de 10 en 10 minutos entre los ferrocarriles y el metro- y leerlo como se merece (y además en la versió original). Era el siguiente paso después de dos o tres libros de Boris Vian seguidos, intercalando con Cortázar. Era hora de retomar mi amor por las letras inglesas.
¿Y a qué viene todo este discurso? Porque me apetece compartir un párrafo.
Para quienes no hayáis leído el libro o visto la película (es increíblemente fiel la segunda al primero) os resumo brevemente: Rob posee una tienda de discos a la que nadie va a comprar, es un fan de la música empedernido, ha cogido la afición por hacer listas de 5 categorizando todos los aspectos de su vida y acaba de ser dejado por su novia Laura.

I'd like to do a top five records that make you feel nothing at all. Me, I'll be playing the Beatles when I get home. Abbey Road, probably, although I'll progrmme the CD to skip out 'Something'. The Beatles were bubblegum cards and Help at the saturday morning cinema and toy plastic guitars and singing 'Yellow submarine' at the top of my voice in the back row of the coach on school trips. They belong to me, not to me and Laura, or me and Charlie, or me and Alison Ashworth, and though they'll make me feel something, they won't make me feel anything bad.



Teniendo en cuenta que he empezado a crearme listas de reproducción de Spotify para todos los diferentes estados de ánimo en los que me he ido encontrando este mes, me ha encantado leer este párrafo. No me dice nada nuevo pero cómo lo dice hace querer repetirse en la idea de que ciertamente hay una canción de los Beatles para cada ocasión.

Obviamente recomiendo desde aquí a Nick... Y a los cuatro de Liverpool una vez más. Y en especial homenaje a la película os pongo mis all-time, top-five para este día en concreto (o esta semana si me apuras) relacionados con el post.


Top-five películas John Cusack: Alta Fidelidad, Cómo ser John Malckovich, Cuenta conmigo, La delgada línea roja, Anastasia (aunque sólo pusiera la voz...)



Top-five libros de Nick Hornby (en recomendación o apetencia a leer ahora mismo): Alta fidelidad, En picado, Un gran chico, Como ser buenos, Todo por una chica.



Top-five canciones de los Beatles (para escuchar ahora mismo y seguidas): Sgt. Pepper lonely hearts club band, She's leaving home, Drive my car, Tell me why y Here comes the sun.

lunes, 11 de octubre de 2010

Everybody needs somebody to love...

Ayer se murió a los 70 años Solomon Burke. Y diréis algunos "¿Quién?" y otros comentaréis "Ah, sí, lo vi en las noticias, me suena...". Pasando por alto que era ese señor tremendo (en tamaño y talento) con mucho amor que dar, con el sexo como religión (21 hijos y 90 nietos si mal no recuerdo...) el bueno de Solomon era, junto a otros que sí os suenan como Ray Charles, el rey/padrino/príncipe/padre/etc. del Soul.

¿Os suena esa canción que dice Everybody needs somebody to love? Ahora sí, ¿no? Y seguro que también habréis bailado su Cry to me (para las ancladas en el pasado como yo, formaba parte de la banda sonora de Dirty Dancing).

No voy a mentiros, no escuchaba a Solomon cada día, pero sí que está en muchas de mis listas de reproducción y desde luego es una de las gratas sorpresas que te encuentras en el mp3 (o mp4 o mp5...) cuando saltas de canción y suena él.

Desde ayer tengo en bucle Don't give up on me, que además se me antoja perfecta para el vendaval, los domingos de lluvia que piden a gritos ponerse triste y melancólico y la necesidad latente en mi vida últimamente de sentirme más viva (por unos caminos o por otros).

Él se va, pero nosotros nos quedamos...


Os dejo la selección que ha hecho Fernando Navarro en su blog de El País.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Películas que pasan en una sola noche

Hace unos cuantos meses escribí un tratamiento de una película para presentarme (inútilmente como cada año con la utópica esperanza) a las ayudas del Ministerio de Cultura para desarrollo de guión.
Bien, el año pasado el experimento de escribir una película de la nada en 3 días, fue un poco como la película que lleva este mismo título, el fin del mundo... Pero este año con un poquito más de tiempo (no mucho más, la verdad) y con las ideas más claras, hice el tratamiento de una película basada en muchas cosas que pasan en mi entorno. Sin complicaciones más que las de los enredos que acontecen, mezclando esto y aquello, agitando a todos los personajes dentro de la confusión, me salió una película que pasa en una sola noche.
Y ahora, que ya ha salido oficialmente la lista de los subvencionados y, como era de esperar, yo no estoy en ella, tengo libertad y calma para dialogarla durante mis ratos libres (y algunos no tan libres). De hecho, por mucho que me guste el entramado tal y como está y parezca tarea fácil, no lo es!! La historia completa salió de diálogos y mails así que crear de frases una historia para luego darle de nuevo esos diálogos completamente desordenados lleva su tiempo.
El caso es que a tiempo estoy de añadir y quitar, la eterna diversión de la reescritura. Por eso os pregunto, aparte de éstas que pongo aquí abajo y me sirvieron un poco de inspiración para poner el orden todas esas palabras... ¿qué más películas que pasan en una sola noche conocéis?

Risky Bussiness

Jo, ¡qué noche!

Supersalidos

Antes del amanecer

Nick y Norah

Buscando un beso a medianoche

Aventuras en la gran ciudad

¿Me dejo alguna en el tintero digna de mención?

jueves, 2 de septiembre de 2010

Hver gang jeg rejser til udlandet noto jeg ind for Inspiration

¿Cómo? ¿Que no habláis danés? ¡Yo tampoco! Pero tendréis que hacerlo a mi modo (vaya, SanGoogle) para traducir el título de la entrada.

Dreyer, Von Trier... Me toca pisar Dinamarca!!!
(y con lo que vuelva escrito, eso sí, en cualquiera de mis idiomas, sea sobre una servilleta o en una hoja de información turística, aquí estará cortado y pegado de la manera que sea).

martes, 31 de agosto de 2010

página nº1


(Explicación de la imagen: 1ª página de un experimento, mezcla de frases de letras de canciones que te recuerdan a gente o bien te hacen pensar en cosas que has sentido o sabes que sentirás, cantidades de papelitos sin importancia encontrados en el bolsillo de un pantalón en los que no caes por qué los guardas hasta que te fijas... Y mucho más, cualquier pequeño detalle tiene detrás una historia. Y ésta está escrita a mano).

lunes, 23 de agosto de 2010

Tengo que ir al dentista

Iba a poner aquí una cosa que garabateé en el 2003 y que cada tres, cuatro años repaso, reescribiendo, girando, invirtiendo sentidos, en función del día. Lo cambio según voy cambiando yo.
Pero como no he tenido tiempo todavía de enfrentarme a la versión 2010, de momento os dejo con un poema de Boris Vian, ahora que he encontrado el último libro de poemas que escribió, publicado póstumamente (edición bilingüe, claro, y eso que no soy muy ducha en francés).

LA VIE C’EST COMME UNE DENT LA VIDA ES COMO UNA MUELA

La vie, c’est comme une dent
D’abord on y a pas pensé
On s’est contenté de mâcher
Et puis ça se gâte soudain
Ça vous fait mal, et on y tient
Et on la soigne et les soucis
Et pour qu’on soit vraiment guéri
Il faut vous l’arracher, la vie.

La vida es como una muela
Primero ni se piensa en ella
Uno se contenta con masticar
Y de repente se empieza a picar
Y aunque duela, uno se aferra
Y la tratamos y los problemas
Y para que ya nunca duela,
Hay que arrancarla, La vida.


Descubrid a Boris. Hacedlo, yo no me canso de darle las gracias a quien me lo descubrió a mí.
En sus casi 40 años de vida le dio tiempo a tantas cosas que realmente creo que estamos malgastando nuestro tiempo.

lunes, 9 de agosto de 2010

Basado en mil historias reales

Escenas 2 y 3 de un corto que salió por si solo, dado por mil situaciones similares vividas en mil rincones del país. Dos amigas caminan por la calle...

2. EXT. CALLE / TARDE
VICTORIA y SOFÍA salen por la puerta y comienzan a caminar por una calle céntrica y ancha.

VICTORIA
La experiencia me dice que un tío, a priori, puede decir y hacer mucha cosa para follar. Esto es, que para llevarte a la cama puede hacerte creer que eres la mujer más bella, más inteligente, más graciosa del mundo, y que haberte encontrado y que tú también sientas el feeling es mejor que la lotería. Hasta aquí lo sabemos.

SOFÍA afirma con la cabeza afirmativamente con una mediosonrisa en su rostro pero sin conseguir ocultar la preocupación.


VICTORIA (CONT'D)
Pero también he aprendido que incluso después de haber follado, en el marco de la noche que compende desde que se queda hasta que él se va por la puerta, sigue siendo cariñoso e interpretando ese papel.

SOFÍA
Vale, esto se pone feo.

VICTORIA (continuando)
Es decir, dentro del cupo van los
polvos, los besos, los abrazos, el "tienes que leer este libro, te lo dejaré" que siempre dejan caer.

SOFÍA
Muy cierto.

VICTORIA le señala con la mano una puerta a SOFÍA y empuja la puerta de una cafetería para que la siga.

3. INT. CAFETERÍA DE FRANQUICIA / TARDE
VICTORIA,
poniéndose a la cola en el mostrador, levanta el dedo, recordando algo.

VICTORIA
Y que no se me olvide, siempre hay
el besito de despedida... Ese que te hace creer que en verdad te llamará. Así que...

SOFÍA cierra los ojos y se aclara la garganta.

SOFÍA
(interrumpiendo)
¿Alguna esperanza?

VICTORIA, llegando frente al CAMARERO, hace un gesto de calma a su amiga, pidiendo permiso para que la deje terminar.

VICTORIA
(a SOFÍA)

¿Tú no quieres nada?

SOFÍA niega con la cabeza.

VICTORIA (CONT'D)
(al CAMARERO)

Café con leche... Pequeño, sin
espuma. Y no muy caliente, por favor.

VICTORIA saca las monedas justas para pagar y continúa con su discurso.

VICTORIA (CONT'D)
Lo que te decía, es bien difícil diferenciar con estos datos a los que lo dicen de verdad, te dan esperanzas y resulta que sí, te llaman y te prestan ese libro... de los que no te van a volver a llamar, y si eres tú la que manda el sms/mail/etc te responden de manera sosa o no te responden, dando a entender que el show era ése, punto final, nena.

SOFÍA se lleva las manos a la cara, cubriéndose la vergüenza con estas y se sienta en la primera silla que encuentra, mientras VICTORIA recoge su ticket.

VICTORIA (CONT'D)
Hoy en día los polvos desangelados
no existen. Van con el pack novio, lo bonito, lo tierno, lo terrenal... La competencia está muy mal, ellos saben qué es lo que tienen que hacer...

SOFÍA no puede evitar reírse entre sus manos y se las quita de delante del rostro. VICTORIA le hace un ademán para que se levante y la siga hasta la barra.

VICTORIA (CONT'D)
Por eso te digo que los planes, los
besitos y las ternuras a día de hoy no son señales inequívocas de "me gustas, quiero algo más que lo que ha pasado".

SOFÍA
Ya...


VICTORIA
Y de hecho una tiene que aprender a
que no le afecten.

SOFÍA
(resignándose)

Vale, ya veo.


VICTORIA
Creo que una tiene que emocionarse
si hay contactos después de un polvo porque hasta ese momento eso es lo normal. Hacerse ideas cuando luego no van a volver a llamar es la razón por la cual yo dejé de acostarme con tíos a los que acababa de conocer. Esa sensación del día siguiente de "todo esto ha estado muy bien pero ha sido solamente el engaño de un par de horas". Ese espejismo es lo que no me gustaba.

SOFÍA
Ya, pero es que en este caso es más
jodido, ¿sabes? Porque muy probablemente lo vuelva a ver porque es el mejor amigo del novio de Claudia, mi compañera de piso...

VICTORIA
Bueno, pero Sof, ahí están las consecuencias también de acostarte con un amigo de amigo. Tienes referencias de esa persona, no es un completo desconocido, pero corres ese riesgo...

El CAMARERO deja el vaso de café de VICTORIA en la barra y ésta lo recoge sonriéndole, girándose hacia la mesa de las servilletas y cucharas. SOFÍA la sigue ligeramente alterada.

SOFÍA
Ya, pero es que Claudia ya le ha preguntado a su novio si esto de rollo de una noche es algo que suele hacer él... Y se ve que no.

VICTORIA, indignada, se carcajea cogiendo un par de sobres de sacarina y una servilleta.

VICTORIA
(para ella misma, con
ironía)
Ya, eso es lo que dicen todos,
nadie suele hacer esto...

Se gira hacia SOFÍA con sus vaso y demás cosas en las manos y le pide que se lo sujete.

VICTORIA (CONT'D)
Creo que antes de nada tienes que
menalizarte tú de que las mujeres también hacen eso. Hacemos eso, vaya. No te sientas mal, ni avergonzada ni nada si le ves de nuevo y la cosa no funciona, si no hay esa complicidad... Es decir, que haya pasado no significa que el tío haya disfrutado y la tía se haya quedado prendada en plan "no me llamaste". Hay que ir también con esa actitud de "bueno, pero yo tampoco quería llamarte".

SOFÍA sigue a VICTORIA y ambas salen por la puerta de la cafetería.


(dibujo: http://www.comicbookbrain.com/large-shopping-girls.php )

jueves, 29 de julio de 2010

Beachwood 45789

Las limitaciones de una historia que viaja entre la música, la licencia poética del creador, una invención real y la realidad imaginada.

El experimento es leer el texto a la vez que se escucha Beachwood 45789, de las Marvelettes. El texto no es sino un e-mail enviado una mañana cualquiera desde un autobús gracias a un dispositivo portátil. Así que la imagen en mente que estamos buscando es una persona sentada en este transporte gris por dentro y verde por fuera, con el aire acondicionado poniendo su piel de carne de gallina, tecleando velozmente las palabras que irán a continuación y que no hacen más que evocar la imagen de calurosas tardes, un recuerdo en su retina que tiene los colores amarillos por protagonistas.

"Para introducir esta historia he de nombrar un par de hechos importantes para que usted, amable lector, siga con atención el relato.

Cada mañana pongo el despertador a las 8.30. A veces me despierto antes, otras dejo que suene hasta menos cuarto, en cualquier caso nunca mas allá de menos diez porque acto seguido me tomo mi tiempo para hacerme un té que dejo hacerse y enfriarse mientras me visto y correteo de un lado para otro. La cuestión que hace este dato significativo es que casi nunca consigo hacerlo todo con tiempo, o arreglarme bien con calma, o tomarme el té despacio sin llevármelo conmigo a todos los cuartos de la casa. Y esto es porque a las nueve y media pasadas salgo, digo adiós a mi madre y a mi padre si está en su oficina y voy de camino a la parada de autobús, donde sé que mi bus viene a las diez menos veinte pasadas.
La parada está al lado de casa pero yo intento siempre bajar sobre esa hora no por miedo a perder el transporte (que en este país las cosas si un caso van tarde, nunca antes). Y salgo de casa, bajos las escaleras sin desayunar propiamente porque antepongo esto al intentar arreglarme (y si mi cara es un mapa no hay nada que unas rayban wayfarer no disimulen) para poder cruzarme con él...

Sí, él sale cada mañana sobre las diez menos veinticinco, a veces pasadas, a veces antes. Sus pasos del ascensor del séptimo a la planta baja no son una ciencia exacta. Y allá que en un periodo de tiempo corto, en un espacio más limitado todavía, de su portal al mío, dejo al destino que nos encontremos para cumplir mi propósito de cruzármelo y un día de estos empezar a saludarle.

Esta mañana, como cada instante de portales que compartimos, ha habido algo que el caprichoso destino ha querido interponer. En este caso la sordera de mi padre que me hizo repetirle dos veces una cosa; algo tan tonto como eso. Si mi padre no hubiera cogido aquel resfriado en 1959 que lo dejó sordo y esa sordera no hubiera empeorado con los años me hubiera oído, yo hubiera salido de la oficina cinco segundos antes justo para poder vernos a la cara. Pero no, cuando yo salí la puerta de su portal ya estaba cerrada, lo que vi (y para nada desmerezco a estas alturas) es su espalda. Hoy con los mismos pantalones holgados grises de ayer y una camisa blanca, llevando los libros en la mano. De momento la anatomía humana no ha desarrollado caprichosamente visión en las posaderas así que mi esfuerzo de no haber desayunado por ponerme un vestido corto de cremalleras ha sido inútil, imposible un hola en esas condiciones.

Y ahora voy en el autobús con la imagen de su caminar desenfadado de tío serio y con un hambre voraz (a este paso dejaré de comer no por suspiros de amor, si no por el mal cálculo de tiempo).
La historia es igual cada mañana, varía pero acaba igual a otras horas. La suerte del día de ayer, por ejemplo, me hizo verlo tres veces, una saliendo por la tarde con pantalones cortos y la raqueta en la mochila para ir hasta la playa a jugar al tenis (cosas que presupongo) y otra regresando de tal hazaña, deduciendo que habiendo dejado la raqueta en el coche, a eso de las diez y media. En este caso yo estaba agotada tirada por cualquier rincón cercano, y si el chico consiguió verme ahí a lo lejos no distinguió mas que una sombra.

En fin, me empiezo a poner cada día mas nerviosa y esto me impacienta. Si mis portales no fueran así, si no fuera el vecindario de toda la vida, si tuviese una vida social diferente, saliese por la zona y me lo cruzase fuera de esos metros... Si... Si... Si..."


La chica llega a su parada y se baja. La canción se repite una y otra vez... I'd like to get to know you... I'd like to make you mine.

lunes, 12 de julio de 2010

Ojos para ver...


Y no puedo esperar hasta el 7 de Octubre para (si dios quiere y mi pie también) subirme a unos tacones en el estreno que abra el festival de Sitges y sentarme a disfrutar de lo que sé será espectacular.

Para abrir boca:
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/07/09/cultura/1278632100.html
http://www.losojosdejulia.es/

jueves, 8 de julio de 2010

Pitusa, reprise

Pues mira, que Pitusa salga al mundo ya viene bien (e ir escribiendo en otros sitios que no sean sólo mi blog también...)
Con ustedes Pitusa (otra vez) fuera de sus fronteras:

http://www.bcnweek.com/arroznegro87.html

jueves, 1 de julio de 2010

Oh Rufus!

La verdad es que las palabras se me agolpaban en la cabeza ayer por la noche, sentada sola en el patio de butacas... que esto no es totalmente cierto, porque gente había, pero para lo que nos concierne, yo estaba sola, rodeada de extraños... y Rufus.


Y de golpe, la nada. Simplemente el dejarme llevar por su voz y pensar que ese arma tan poderosa estaba haciendo nacer en mi la necesidad de salir ahí fuera, al mundo, y enamorarme. Sí, Rufus, tu voz hace que quiera enamorarme.
Es algo extraño y puede que si algún día alguien, siendo artista, te dice eso sobre tu talento, no tenga mucho sentido. Pero era así, casi con prisa, con ganas de apresurarme fuera del teatro (el cual Rufus describió como espectacular, diciendo que en cualquier momento podía esperar a Madonna bajando por las escaleras del hall como Evita) y salir al ritmo de sus canciones. Incluso la faceta depresiva exigía ser atendido entre brazos de alguien, alguien imaginario.

Sobretodo quedarme con otra sensación, cualquiera podría estar en ese patio de butacas sin tan siquiera conocerlo, o bien ya amarlo, y Rufus hubiera encandilado hasta el último de los seres humanos. Es tan magnético que aunque no lo hayas oído nunca te hubieras quedado anclado en la butaca, sólo dejándola para ponerte en pie y aplaudir (yo lo hubiera hecho en medio del concierto, al final de The Dream, una canción que él mismo avisa, es la más difícil de piano y voz que ha compuesto jamás y sueña que a base de repetirla y repetirla algún día sea capaz de tocarla perfectamente...).

4.42 minutos de su tiempo. Eso sólo es un a little bit de vuestra vida que podéis dedicar a Rufus hoy.

lunes, 28 de junio de 2010

Pitusa

Hace tiempo me creé un alterego llamado Pitusa que utilizaba para todo y no sabía muy bien cuándo y cómo iba a salir de su rincón para convertirse en mí.
Pitusa lleva conmigo creo que unos 7 años, y es curioso ver cómo a veces no hace falta que vuelva... Simplemente con leer cosas de sus épocas pasadas es como volver a verla aparecer (y comprobar que el tiempo pasa, pero las preocupaciones siguen).



Maldita vieja bolsa de plástico.

Pitusa dice adiós. Pitusa, tan pequeña como su nombre parece indicar, está bloqueada, su mente está en constante movimiento. Pitusa no descansa. Pasa las horas sentada en el suelo de su habitación, encima de la alfombra nueva, azul chillón, que se compró hace poco en un intento de subirse inútilmente la moral. Pitusa cree haber perdido su talento en alguna parte de su interior, el cual está hibernando en algún rincón oculto de su mente, esperando pacientemente el tiempo que haga falta hasta que Pitusa vuelva a ser la misma de siempre. Se sienta allí, en ese hueco de la habitación y apoya sus brazos, cansadamente, sobre la colcha de la cama. Concentrarse, sea en escribir un ensayo o en comer una galleta con fibra, resulta ardua tarea para esta pequeña chica de sueños grandes. Pitusa se siente enana, pequeña, ridícula, impotente, incapaz, imposibilitada por su corto alcance temático de pensamientos diarios. Pitusa quiere decir adiós, pero no sabe cómo. Realmente no sabe si eso es posible. Y trata inútilmente de ocupar el tiempo que la acompaña hacia ningún lugar en concreto, con toscas tareas baldías para las cuales ni tan siquiera se siente capaz. A medida que los días avanzan y la situación se hace más insostenible, Pitusa cree ir haciéndose más y más pequeña. Piensa en las infinitas posibilidades, en las sempiternas opciones que su mente puede barajar para tratar de mejorar, aunque sea solo momentáneamente, el vacío que la asola. No hay esperanza, ni comodidad en la soledad. Pitusa, tan pequeña, y con el mundo tan grande esperándola, un mundo en que habitan tantas personas, grandes y pequeñas, solo tiene en su mente un pensamiento de letras inmensas, tanto, que se hacen más grandes que el mundo. Y toda esa gente que cabe en él, desaparece ahí dentro, por su expreso deseo. Sí, eso anhela esta chiquilla, quedarse sola en un cuarto donde hay mucha gente, poder tomar esta posibilidad como real en algunos momentos de su semana. Pitusa piensa en hacer un ejercicio de auto evaluación, y desea meterse bajo una manta, unos días, y no salir de ella. Recapacitar, pensar, necesita sacar conclusiones de un comportamiento, lejos de lo pueril, innecesario, pero, por desgracia, inevitable. Pitusa cree que el amor no existe, que sólo es la nomenclatura ingeniada para poder ponerle nombre al comportamiento inexplicable que adoptan las personas cuando sus mentes se estrechan y su pecho se anchea en cada bocanada de aire. La mente se bloquea y la función productiva de cualquier persona como ser humano queda inservible. Desde antaño el hombre ha venido sufriendo estas alteraciones mentales producto de una reacción física, cuyas consecuencias siempre pesan más en el saco de lo negativo. Pitusa se pregunta si a lo largo de todo este tiempo, en el que grandes mentes han morado por el mundo, ninguna de ellas ha inventado nada contra esta enfermedad, que, peligrosa como la que más, no mata por fuera, aunque si por dentro muy lentamente. Una pócima infalible, una vacuna que proteja de los efectos. Y mientras, idealista, cansada e inservible, Pitusa espera en su habitáculo, sola, loca, que el olvido irrumpa en su mente una noche de éstas, saquee muchas partes aún oscuras en su memoria, y se lleve con él este efecto secundario de las relaciones humanas, esta insignificante bolsa de plástico desgastada que no la deja respirar.

Pitusa en una noche de insomnio.

(Allá por el 2004 si mal no recuerdo)

martes, 15 de junio de 2010

150 palabras

Lo difícil que supone participar en concursos no es el reto de escribir algo nuevo, si no de creer que tienes algo ya en tus anales que se ajusta perfectamente a las bases de una convocatoria... pero que para ello tienes que modificar o hacer encajar.

150 palabras, temática de baloncesto. Aunque fuesen 150 páginas me quedaría corta...

Así que mientras intento recortar, retallando de un lado y de otro, robándome palabras a mi misma, haciendo encajar la vida entera de un personaje en tal espacio, retomo un par de párrafos que perfectamente podrían concursar si la extensión fuese el doble, por ejemplo...

"-He visto que estabas hablando con Uriarte, ¿le conoces? -preguntó él.
-No. Es más, sigo sin saber muy bien quién es- respondió Anna.
-Nunca te gustó el baloncesto -Diego chasqueó la lengua y sonrió.
-Mentira. Es sólo que no me enteraba…

Ambos se quedaron callados. Diego estiró su brazo y con la mano cogió un mechón del pelo de Anna, que llevaba suelto.

-Cómo te ha crecido el pelo.

Diego apartó la mano y se la llevó al reloj para mirar la hora.

-Bueno, tengo que seguir, estoy trabajando.
-Ah, claro.

Él se inclinó y la besó en la mejilla. Un beso sutil, muy corto, apenas le rozó la piel.
Sonrió y se fue por el lugar por donde había venido, sacándose una libreta del bolsillo de la chaqueta. Los segundos entre la marcha de Diego y su primera exhalación fueron eternos. Segundos en los que Anna sintió que el cerebro le apretaba y la cabeza le iba a estallar. Como una lluvia de estrellas fugaces, se empezaron a abalanzar imágenes en su mente, aquellas que creía que ni siquiera mantenía en el recuerdo, momentos que no parecían especiales.
En un segundo supo que un equipo de baloncesto tiene siete suplentes, que la posesión del balón de un equipo vuelve a ser de veinticuatro segundos si tira a canasta y ésta toca el aro aunque no anote, que los pantalones de los jugadores no pueden tener bolsillos y que si un equipo en ataque vuelve con la pelota hacia atrás más allá de la mitad de la pista se llama “campo atrás”. También supo que los cuartos en la NBA duran doce minutos, y no diez como en las ligas europeas.
Y no sabía por qué, pero sabía todo eso. Lo había almacenado en su cabeza durante seis meses y ahora, un año y medio después, lo estaba soltando de donde quisiera que lo tuviera amarrado.
"

(Fragmento del capítulo 12, Me alegro por ti)


Deseadme suerte en este nuevo concurso!!

viernes, 4 de junio de 2010

Líneas impares y pares...

Maga, vamos componiendo una figura absurda, dibujamos con nuestros movimientos una figura idéntica a la que dibujan las moscas cuando vuelan en una pieza, de aquí para allá, bruscamente dan media vuelta, de allá para aquí, eso es lo que se llama movimiento brownoideo, ¿ahora entendés?, un ángulo recto, una línea que sube, de aquí para allá, del fondo al frente, hacia arriba, hacia abajo, espasmódicamente, frenando en seco y arrancando en el mismo instante en otra dirección, y todo eso va tejiendo un dibujo, una figura, algo inexistente como vos y como yo, como los dos puntos perdidos en París que van de aquí para allá, de allá para aquí, haciendo su dibujo, danzando para nadie, ni siquiera para ellos mismos, una interminable figura sin sentido.


El genial capítulo 34 de Rayuela.

domingo, 23 de mayo de 2010

I heart you, Cullum

Ay, qué poco falta!

Me hice incondicional de Jamie hace muchos años, cuando Melón me descubrió el Twenty Something. Me enamoré de su voz y de su genio. Luego descubrí que estaba loco de atar, y eso me encandiló si cabe un poco más.
A este descubrimiento le siguió ir hacia atrás y encontrarme Pointless nostalgic y la maravillosísima versión del High&Dry de Radiohead entre otras.
Mi pasión por Jamie la extendí, igual que habían hecho conmigo, y yo lo recomendé sin parar e hice tan incondicionales como yo a otros, que tuvieron la oportunidad que yo no tuve de verle en directo. "Está loco..." me dijeron. Me moría de ganas.


A tiempo viví Catching tales en el 2005 en su doble edición entre mis manos y tuve que esperar y esperar hasta el 2009 para The Pursuit. Con ese de Pursuit llegó la noticia: Jamie hacía gira y en mayo vendría a Barcelona.
Medio año de espera.
Medio año que acaba el próximo jueves.

Y mientras espero, sabiendo que abrirá el concierto con su increíble versión de Don't stop de music de Rihanna, me froto las manos con la esperanza de verle destrozar el piano con sus manos.


¡Un regalo!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Howl

No sé ni cómo empezar este escrito. Promete ser tan largo, tedioso y aburrido para quien no comparta mi pasión, que una sesión en persona, cara a cara, narrando lo que aquí quiero transmitir sería más eficaz (y desde luego evitaría el gesto de acercar el cursor del ratón a la X de la pantalla y cerrar antes de acabar el texto).
Así que para ti, lector que has empezado este párrafo, te pido un poco de paciencia, si puedes aguanta hasta el final... y si no te ves capaz al menos no cierres la ventana, que se quede abierta hasta que tengas el tiempo y las ganas de acabar lo que has empezado; créeme, merece la pena.
Os propongo una experiencia: leer un poema. No mío, no. Uno de los grandes poemas del siglo XX, el estandarte de una generación. Como si lo poseyese yo, os lo quiero regalar, me lo he ido reservando semanas, esperando un día como hoy, ni malo ni bueno, ideal para lanzarlo al mundo y esperar que alguien lo coja entre las manos con cariño y decida recibirlo. Esperando la respuesta de alguien quien, como yo, se quede en la silla unos segundos después de hacer el esfuerzo, impactado.
Os quiero regalar "Aullido", de Allen Ginsberg.



Brevemente, Allen fue un poeta, viajante, buscador espiritual, miembro fundador de un movimiento literario inmenso, fotógrafo, compositor de canciones, profesor... artista.
Con este poema Gingsberg consiguió su voz y su hueco en la historia (y de paso no salvarse de la controversia y juicio por obscenidad, este poema ha sido prohibido durante años, escrito en 1955).

I saw the best minds of my generation destroyed by madness

Os pongo Aullido traducido. Si tenéis la capacidad/posibilidad, clicad en la frase de encima y leedlo en su versión original, inigualable.




I
Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,
incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,
que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn,
un batallón perdido de conversadores platónicos saltando desde las barandas de salidas de incendio desde ventanas desde el Empire State desde la luna,
parloteando gritando vomitando susurrando hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada Zen Nueva Jersey dejando un rastro de ambiguas postales del Atlantic City Hall,
sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china con síndrome de abstinencia en un pobremente amoblado cuarto de Newark,
que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios de ferrocarriles preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos,
que encendieron cigarrillos en furgones furgones furgones haciendo ruido a través de la nieve hacia granjas solitarias en la abuela noche,
que estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz telepatía bop kabbalah porque el cosmos instintivamente vibraba a sus pies en Kansas,
que vagaron solos por las calles de Idaho buscando ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió en un éxtasis sobrenatural,
que subieron en limosinas con el chino de Oklahoma impulsados por la lluvia de pueblo luz de calle en la medianoche invernal,
que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África,
que desaparecieron en los volcanes de México dejando atrás nada sino la sombra de jeans y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea Chicago,
que reaparecieron en la costa oeste investigando al F.B.I. con barba y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas sensuales en su oscura piel repartiendo incomprensibles panfletos,
que se quemaron los brazos con cigarrillos protestando por la neblina narcótica del tabaco del Capitalismo,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Álamos aullaban por ellos y aullaban por la calle Wall, y el ferry de Staten Island también aullaba,
que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,
que mordieron detectives en el cuello y chillaron con deleite en autos de policías por no cometer más crimen que su propia salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaron de rodillas en el subterráneo y eran arrastrados por los tejados blandiendo genitales y manuscritos,
que se dejaron follar por el culo por santos motociclistas, y gritaban de gozo,
que mamaron y fueron mamados por esos serafines humanos, los marinos, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
que follaron en la mañana en las tardes en rosales y en el pasto de parques públicos y cementerios repartiendo su semen libremente a quien quisiera venir,
que hiparon interminablemente tratando de reír pero terminaron con un llanto tras la partición de un baño turco cuando el blanco y desnudo ángel vino para atravesarlos con una espada,
que perdieron sus efebos por las tres viejas arpías del destino la arpía tuerta del dólar heterosexual la arpía tuerta que guiña el ojo fuera del vientre y la arpía tuerta que no hace más que sentarse en su culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano,
que copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un amorcito un paquete de cigarrillos una vela y se cayeron de la cama, y continuaron por el suelo y por el pasillo y terminaron desmayándose en el muro con una visión del coño supremo y eyacularon eludiendo el último hálito de conciencia,
que endulzaron los coños de un millón de muchachas estremeciéndose en el crepúsculo, y tenían los ojos rojos en las mañanas pero estaban preparados para endulzar el coño del amanecer, resplandecientes nalgas bajo graneros y desnudos en el lago,
que salieron de putas por Colorado en miríadas de autos robados por una noche, N.C. héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de Denver -regocijémonos con el recuerdo de sus innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos y patios traseros de restaurantes, en desvencijados asientos de cines, en cimas de montañas, en cuevas o con demacradas camareras en familiares solitarios levantamientos de enaguas y especialmente secretos solipsismos en baños de gasolineras y también en callejones de la ciudad natal,
que se desvanecieron en vastas y sórdidas películas, eran cambiados en sueños, despertaban en un súbito Manhattan y se levantaron en sótanos con resacas de despiadado Tokai y horrores de sueños de hierro de la tercera avenida y se tambalearon hacia las oficinas de desempleo,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los bancos de nieve en los muelles esperando que una puerta se abriera en el East River hacia una habitación llena de vapor caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en los farellones de los departamentos del Hudson bajo el foco azul de la luna durante la guerra y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,
que comieron estofado de cordero de la imaginación o digirieron el cangrejo en el lodoso fondo de los ríos de Bowery,
que lloraron ante el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música,
que se sentaron sobre cajas respirando en la oscuridad bajo el puente y se levantaron para construir clavicordios en sus áticos,
que tosieron en el sexto piso de Harlem coronados de fuego bajo el cielo tubercular rodeados por cajas naranjas de Teología,
que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes,
que cocinaron animales podridos pulmón corazón pié cola borsht & tortillas soñando con el puro reino vegetal,
que se arrojaron bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo, & cayeron despertadores en sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre explosiones de versos plúmbeos & el enlatado martilleo de los férreos regimientos de la moda & los gritos de nitroglicerina de maricas de la publicidad & el gas mostaza de inteligentes editores siniestros, o fueron atropellados por los taxis ebrios de la realidad absoluta,
que saltaron del puente de Brooklyn esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados dentro de la fantasmal niebla de los callejones de sopa y carros de bomba del barrio Chino, ni siquiera una cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, se abalanzaron sobre negros, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos y discos de fonógrafo destrozados de nostálgico Europeo jazz Alemán de los años 30 se acabaron el whisky y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y la explosión de colosales silbatos de vapor,
que se lanzaron por las autopistas del pasado viajando hacia la cárcel del gólgota -solitario mirar- autos preparados de cada uno de ellos o Encarnación de Jazz de Birmingham,
que condujeron campo traviesa por 72 horas para averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido una visión o él había tenido una visión para conocer la eternidad,
que viajaron a Denver, murieron en Denver, que volvían a Denver; que velaron por Denver y meditaron y andaban solos en Denver y finalmente se fueron lejos para averiguar el tiempo, y ahora Denver extraña a sus héroes,
que cayeron de rodillas en desesperanzadas catedrales rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que al alma se le iluminó el cabello por un segundo,
que chocaron a través de su mente en la cárcel esperando por imposibles criminales de cabeza dorada y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaba dulces blues a Alcatraz,
que se retiraron a México a cultivar un hábito o a Rocky Mount hacia el tierno Buda o a Tánger en busca de muchachos o a la Southern Pacific hacia la negra locomotora o de Harvard a Narciso a Woodland hacia la guirnalda de margaritas o a la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron abandonados con su locura y sus manos y un jurado indeciso,
que tiraron ensalada de papas a los lectores de la CCNY sobre dadaísmo y subsiguientemente se presentan en los escalones de granito del manicomio con las cabezas afeitadas y un arlequinesco discurso de suicidio, exigiendo una lobotomía al instante,
y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,
que en una protesta sin humor volcaron sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia,
volviendo años después realmente calvos excepto por una peluca de sangre, y de lágrimas y dedos, a la visible condenación del loco de los barrios de las locas ciudades del Este,
los fétidos salones del Pilgrim State Rockland y Greystones, discutiendo con los ecos del alma, balanceándose y rodando en la banca de la soledad de medianoche reinos dolmen del amor, sueño de la vida una pesadilla, cuerpos convertidos en piedra tan pesada como la luna,
con la madre finalmente ****** [i] , y el último fantástico libro arrojado por la ventana de la habitación, y a la última puerta cerrada a las 4 AM y el último teléfono golpeado contra el muro en protesta y el último cuarto amoblado vaciado hasta la última pieza de mueblería mental, un papel amarillo se irguió torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un esperanzado poco de alucinación-
ah, Carl, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás realmente en la total sopa animal del tiempo-
y que por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado con una súbita inspiración sobre la alquimia del uso de la elipse el catálogo del medidor y el plano vibratorio,
que soñaron e hicieron aberturas encarnadas en el tiempo y el espacio a través de imágenes yuxtapuestas y atraparon al Arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y pusieron el nombre y una pieza de conciencia saltando juntos con una sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y pararse frente a ti mudos e inteligentes y temblorosos de vergüenza, rechazados y no obstante confesando el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda cabeza sin fin,
el vagabundo demente y el ángel beat en el tiempo, desconocido, y no obstante escribiendo aquí lo que podría quedar por decir en el tiempo después de la muerte,
y se alzaron reencarnando en las fantasmales ropas del jazz en la sombra de cuerno dorado de la banda y soplaron el sufrimiento de la mente desnuda de América por el amor en un llanto de saxofón eli eli lamma lamma sabacthani que estremeció las ciudades hasta la última radio
con el absoluto corazón del poema sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.

II
¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?
¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch el sin amor! ¡Moloch mental! ¡Moloch el pesado juez de los hombres!
¡Moloch la prisión incomprensible! ¡Moloch la desalmada cárcel de tibias cruzadas y congreso de tristezas! ¡Moloch cuyos edificios son juicio! ¡Moloch la vasta piedra de la guerra! ¡Moloch los pasmados gobiernos!
¡Moloch cuya mente es maquinaria pura! ¡Moloch cuya sangre es un torrente de dinero! ¡Moloch cuyos dedos son diez ejércitos! ¡Moloch cuyo pecho es un dínamo caníbal! ¡Moloch cuya oreja es una tumba humeante!
¡Moloch cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloch cuyos rascacielos se yerguen en las largas calles como inacabables Jehovás! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y croan en la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch cuyo amor es aceite y piedra sin fin! ¡Moloch cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloch cuya pobreza es el espectro del genio! ¡Moloch cuyo destino es una nube de hidrógeno asexuado! ¡Moloch cuyo nombre es la mente!
¡Moloch en quien me asiento solitario! ¡Moloch en quien sueño ángeles! ¡Demente en Moloch! ¡Chupa vergas en Moloch! ¡Sin amor ni hombre en Moloch!
¡Moloch quien entró tempranamente en mi alma! ¡Moloch en quien soy una conciencia sin un cuerpo! ¡Moloch quien me ahuyentó de mi éxtasis natural! ¡Moloch a quien yo abandono! ¡Despierten en Moloch! ¡Luz chorreando del cielo!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas!
¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Vergas de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Rompieron sus espaldas levantando a Moloch hasta el cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡Levantando la ciudad al cielo que existe y está alrededor nuestro!
¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Arrastrados por el río americano!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! ¡Religiones! ¡Todo el cargamento de mierda sensible!
¡Progresos! ¡Sobre el río! ¡Giros y crucifixiones! ¡Arrastrados por la corriente! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y suicidios! ¡Mentes! ¡Nuevos amores! ¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!
¡Auténtica risa santa en el río! ¡Ellos lo vieron todo! ¡Los ojos salvajes! ¡Los santos gritos! ¡Dijeron hasta luego! ¡Saltaron del techo! ¡Hacia la soledad! ¡Despidiéndose! ¡Llevando flores! ¡Hacia el río! ¡Por la calle!

III
¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland
Donde estás más loco de lo que yo estoy
Estoy contigo en Rockland
Donde te debes sentir muy extraño
Estoy contigo en Rockland
Donde imitas la sombra de mi madre
Estoy contigo en Rockland
Donde has asesinado a tus doce secretarias
Estoy contigo en Rockland
Donde te ríes de este humor invisible
Estoy contigo en Rockland
Donde somos grandes escritores en la misma horrorosa máquina de escribir
Estoy contigo en Rockland
Donde tu condición se ha vuelto seria y es reportada por la radio
Estoy contigo en Rockland
Donde las facultades de la calavera no admiten más los gusanos de los sentidos
Estoy contigo en Rockland
Donde bebes el té de los pechos de las solteras de Utica
Estoy contigo en Rockland
Donde te burlas de los cuerpos de tus enfermeras las arpías del Bronx
Estoy contigo en Rockland
Donde gritas en una camisa de fuerza que estás perdiendo el juego del verdadero
ping pong del abismo
Estoy contigo en Rockland
Donde golpeas el piano catatónico el alma es inocente e inmortal jamás debería
morir sin dios en una casa de locos armada
Estoy contigo en Rockland
Donde cincuenta shocks más no te devolverán nunca tu alma a su cuerpo de su
peregrinaje a una cruz en el vacío
Estoy contigo en Rockland
Donde acusas a tus doctores de locura y planeas la revolución socialista hebrea
contra el Gólgota nacional fascista
Estoy contigo en Rockland
Donde abres los cielos de Long Island y resucitas a tu Jesús humano y viviente de la
tumba sobrehumana
Estoy contigo en Rockland
Donde hay veinticinco mil camaradas locos juntos cantando las estrofas finales de
La Internacional
Estoy contigo en Rockland
Donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras sábanas los
Estados Unidos que tosen toda la noche y no nos dejan dormir
Estoy contigo en Rockland
Donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de
nuestras propias almas sobre el tejado ellos han venido para lanzar bombas
angelicales el hospital se ilumina a sí mismo colapsan muros imaginarios Oh
escuálidas legiones corren afuera Oh estrellado shock de compasión la guerra
eterna está aquí Oh victoria olvida tu ropa interior somos libres
Estoy contigo en Rockland
En mis sueños caminas goteando por un viaje a través del mar sobre las carreteras a
través de América llorando hasta la puerta de mi cabaña en la noche del oeste


(la verdad, no es una traducción espectacular, pero creo que ninguna traducción de cualquier poema vaya a estar a la altura)

lunes, 17 de mayo de 2010

17 Maio, día das Letras Galegas

BUSQUEITE

“Busqueite espido de tons pastel.

Busqueite no fondo dunha cunca de café frío.

Amargo. Revolvendo insistentemente.

Busqueite coma un azucre

Que non se quere disolver.

Así estás ti no meu corazón.

Busqueite alí, e a cunca nunca se quedou baleira.

Busqueite azul. Azul e de tons grises.

Nun gran paseo estreito, preto do mar.

Coma as nubes na cidade.

Busqueite ali; así estás ti no meu corazón.

Chovendo en min todo o inverno.

Chovendo en min toda a estación.

Pero por desgracia, nunca chove a gusto de todos.

E coma todo, farta cansa e aburre.

E coma con todo, deixei de buscarte.”


(Poema escrito vai tanto tempo que o único que lembro é levar o uniforme azul, coma o poema, e unha folla en branco diante no lugar de facer as tarefas).

jueves, 13 de mayo de 2010

3.- INT. BAR MUSICAL / NOCHE

DIEGO se inclina y la besa en la mejilla. ANNA sonríe y aparta la vista hacia un lado, en silencio, rememorando algo.

ANNA
¿Te acuerdas cuando caminábamos juntos por la calle y yo me ponía histérica porque a lo mejor había alguien delante que iba despacio y no nos dejaba pasar?

DIEGO
Claro…

DIEGO ríe visualizando la imagen, recordando.

ANNA
Pues el otro día, cuando Víctor y yo íbamos por la calle y nos cruzamos con Sara y contigo…

DIEGO afirma con la cabeza pero su sonrisa desaparece, incómodamente.

ANNA (cont’d)
Un rato antes de aquello había pasado por una acera con obras, estrechita, de estas que son un horror. E iba caminando despacio, hablando, con la calma, hasta que oí detrás de mí carraspear a alguien y me di cuenta que a lo largo de lo que habían sido como veinte metros había tenido detrás a una pareja que estaba tan puteada como yo por aquel entonces.

Mientras DIEGO la escucha atentamente sin saber con exactitud a dónde quiere llegar, ANNA suspira con una sonrisa en la boca, tomando aire. ANNA clava su mirada en los ojos de DIEGO sin temor.

ANNA (cont’d)
Y me di cuenta, Diego. Había hecho lo mismo que odiaba hace dos años. Comprendí por qué la gente camina despacio, porque no tiene prisa de llegar a ningún lado. Me he convertido en una de esas personas que mira a la persona con la que va por la calle y nada más.

DIEGO, ligeramente intimidado por la seguridad en la mirada de ANNA, continúa serio, empezando a comprender lo que la chica le está diciendo. Ambos se miran en silencio unos segundos sin decirse nada. Finalmente ANNA sonríe.


ANNA
(suspirando)
Es igual, es una tontería. Sólo quería felicitarte el cumpleaños y que espero que lo pases muy bien.

DIEGO
Muchas gracias, en serio.

ANNA se yergue y besa a DIEGO en la mejilla, sin dejar de sonreír. Éste deja su semblante serio para devolverle la sonrisa.



(Fragmento del guión del cortometraje "El marca-páginas de Diego", adaptación de un fragmento del capítulo nº29 de la novela "Me alegro por ti"...
Qué raro resulta adaptarse a una misma...)

lunes, 10 de mayo de 2010

25 febrero 1956

A veces me siento terriblemente estúpida; pero si así fuera, ¿no me sentiría feliz con alguno de los hombres que he conocido? ¿O es precisamente mi estupidez la causa? Ni hablar. ¡Es tanto lo que anhelo encontrar a alguien!; me lo merezco, ¿verdad que sí?, algún amor ardiente con el que pueda vivir. Dios mío, me encantaría cocinar y llevar una casa, inyectar fuerza en los sueños de un hombre, y escribir, si él es capaz de hablar y caminar y trabajar y quiere hacer su carrera apasionadamente. No soporto pensar en este potencial que hay en mí para amar y para dar ennegreciéndose y agotándose. Pero la elección es tan importante que me asusta un poco. Mucho...
Lo que más me asusta, creo, es la muerte de la imaginación (...) Si me estoy quieta y no hago nada, el mundo sigue resonando com un tambor flojo, sin significado. Debemos movernos, trabajar, fabricar sueños hacia los que correr; la pobreza de la vida sin sueños es demasiado horrible para imaginarla; ése es el peor tipo de locura.



Diarios de Sylvia Plath.

A veces las palabras propias sobran cuando las que otro escribió anteriormente ilustran perfectamente lo que uno puede escribir pero tal vez no con tanto atino (ni con tanta fuerza).

viernes, 23 de abril de 2010

Two can have a party

Para Ella abrazarle era como escuchar Two can have a party. Ella podía ser Tammi Terrell y Él se convertía en Marvin Gaye, cantando a coro, seguía la melodía mientras sus brazos lo rodeaban y escucharle hablar era como tararear, intentando recordar la letra. Una canción que podía cantar Ella sola pero que sonaba mucho mejor con la voz de Él en la segunda estrofa. Sus tonos hasta se acoplaban en las diferentes voces, floating in the air. Nunca una canción antes había sonado tan bien sin requerir apenas ensayo previo.
It’s me and you, you and me.
A veces notaba que en su vida faltaba el coro, ese eco de fondo repitiendo sus palabras con rimas asonantes y siempre de la misma manera. Le miraba, quedándose dormido a pocos centímetros de su cara, casi borroso, y si se esforzaba podía escucharlos de fondo. Él cerraba los ojos y respiraba un poco más despacio y ligeramente más fuerte. Entonces, en ese mágico instante, en ese momento exacto, Ella sonreía. Lo hacía porque descubría algo nuevo. Las arrugas del ceño permanente fruncido en su frente, los dientes frontales separados por un mísero milímetro, apenas visible a primer golpe de vista, el lóbulo de las orejas a temperatura diferente al resto del conjunto que formaba su cabeza. Frío. El grosor de cada uno de sus cabellos oscuros.
Tenía miedo de olvidar su cara. No su rostro exactamente, el pánico residía en no conseguir recordar el sentimiento que éste le producía al acercarse tanto, el segundo antes de cerrar los ojos para besarle (o bien la imagen borrosa y confusa que se creaba si finalmente no lo hacía). Cada surco de su persona por el que viajaba se había vuelto imprescindible en tan poco tiempo que era vertiginoso reflexionarlo. Por eso se dejaba llevar en su presencia, flotando, como en la canción.
No necesitaba el ruido, sólo a Él. No le importaba a donde ir siempre y cuando Él estuviera allí. Tammi tenía razón en todo (y Marvin también).
It’s me and you, you and me.





(La primera página de algo que no sé cómo y qué será ni a dónde me va a llevar, pero que se va esbozando en una libreta que me costó 36ct y un boli perdido en el fondo del forro roto de un bolso demasiado grande).

jueves, 15 de abril de 2010

en 5 o 6 canciones...

Resting my bones…
Aguanta aquí sentada lo que queda de tarde. Entretente, evade los pensamientos, ocúltate en ellos si hace falta. Engáñate a ti misma durante un periodo de tiempo limitado. Hazlo, haz algo útil, o inútil, según tu juicio, y luego escóndete bajo la manta sin remordimientos.
Sabes lo que va a pasar, tu cuerpo te lo dice, sintomáticamente, premonitorio como él solo. La ansiedad, la pelota en el estómago, en ayunas, subiendo lentamente hasta la garganta hasta dejar el hueco más abajo vacío. La capacidad de concentración bloqueada, centrada en un solo pensamiento, el de derrota.
Tu pasmoso quehacer me ha robado el manejo del tiempo. Los minutos pasan pero ya no sé discernir si lo hacen rápido o despacio. Te has convertido en el dueño de todo lo que me rodea mientras estoy despierta, y el objeto de focalización cuando me tumbo y pretendo dormir.
Aquí me hallas tratando de recordar un momento de mi vida pasado en el que hubiese sido plenamente feliz. Algún instante de estos en los que tú no habías hecho aparición todavía. Los comparo con los que has protagonizado, casi exhaustivamente, tratando de dilucidar si me compensas aún.

Love is old, love is new. Love is all, love is you.
Siempre dicen que estar enamorado duele. Yo no lo estoy pero quiero aclarar que lo que duele es el momento de decaimiento de ese amor. El instante que algo cambia, salta, huye o viene al encuentro. De hecho si duele así ahora no me gusta pensar en la cantidad comparable de peso que podría tener esta hoja en mis manos si lo hubiese llegado a estar. Enamorada de ti, me refiero. Con el tiempo. Inevitablemente. Como en una cuesta, con una indiscutible dirección, hacia abajo. Directa y apresurada hacia el golpe que supone. Que supones.
Hay un gran peso en forma de roca inmensa sobre mí, taponando la salida de todo lo que llevo dentro. Sólo tienes que ayudarme a moverla, quítala, arrójala lejos y deja que salga, emanando descontroladamente. No te quedes a ver cómo la sangre no llega al río, no hace falta. Estaré bien, simplemente necesito vaciar la bolsa llena de cosas que había ido amontonando para poder volver a salir y seguir acumulando. Tus cosas, las que me diste y fueron llenándome, déjame que las tire a la basura. No tengo espacio en mis brazos, tampoco dentro de las paredes de mi piso para atesorarte.

Here it comes…

Llegará el día, sospecho, o quiero creer ciegamente, no muy lejos, en el que estas palabras habrán perdido su sentido, y recuperar todo esto que estoy deseando perder por los rincones no resultará difícil. Reliquias que con el tiempo recobran un valor. Por una extraña afección sanguínea tardo más de la cuenta, un poco más que los demás, el resto de mortales que viven y te sufren en tus múltiples variantes, pero me recompondré. No has tenido tiempo de acometer un destrozo irreparable.

55min.
54… pero estoy convencida que ha pasado más de un minuto en medio. Como también estoy convencida de que has decidido aplazarme. Posponerme. No encuentro otra explicación menos dolorosa. Y por mucho que rodeo el montón de pensamientos que se han ido acumulando, formando una pequeña montaña desde el suelo, no encuentro la manera de encararlos sin salir perdiendo… cuando la seguridad en mi misma que me ha costado tanto ganar con el tiempo me dice que es todo lo contrario (y no me valdría que me dieras la razón en esto, es algo que ambos sabemos).

Please, love me do.
El destrozo, descomponiéndose por partes y poco a poco, me ha venido por sorpresa por completo. Pensando, tonta de mí, que todo por una vez podía salir bien. Casi ni me lo creía. No te creía, no eras de verdad, un espejismo de algo reminiscente o bien un pasatiempo perecedero cuya función es recordarme la fugacidad de los momentos que vivimos. Y me estaba entregando, calmosa, paciente, con cautela. No la suficiente, por lo visto. Creía que por fin habías llegado, me había equivocado. Pensé en la cantidad inconmensurable de veces que te habías colado por las rendijas de mis pensamientos de manera furtiva que tal vez habías venido para quedarte.
Y de repente… el golpe. En el que pensaba. La opción que siempre se ha de contemplar, el otro desvío de la carretera. El que pensé que no cogerías porque se me ocurrió creer que íbamos en el mismo transporte. Pero tú sólo saludabas en el trayecto común, manteniendo una conversación amable, lo que la distancia de tu cristal al mío te permitía.

Baby, it’s you.

Pues no.

Baby, I'm a fool...



Parece que cada vez que voy al Palau de la música catalana tengo que acabar llorando.
Porque esta mujer es muy grande... y la canción tampoco se queda atrás.


How was I to know that this was always only just a little game to you?
All the time I felt you gave your heart I thought that I would do the same for you,
Tell the truth I think I should have seen it coming from a mile away,
When the words you say are,
“Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall in love”
If I gave a thought to fascination I would know it wasn’t right to care,
Logic doesn’t seem to mind that I am fascinated by the love affair,
Still my heart would benefit from a little tenderness from time to time, but never mind,
Cos Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall in love,
Baby I should hold on just a moment and be sure it’s not for vanity,
Look me in the eye and tell me love is never based upon insanity,
Hear the way my heart is beating every other moments fleeting,
Kiss me now,
Don’t ask me how,
Cos Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall,
Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall,
And I would never tell if you became a fool and fell in Love.

-Melody Gardot-

lunes, 12 de abril de 2010

Con las manos llenas

-Si le quieres tanto ¿por qué no se lo dices? –preguntó tras un par de segundos en silencio.
-No lo sé…
-No tienes que tener miedo a ser vulnerable, ¿vale? Es lo bonito de sentimientos como ése.
-Ya lo sé.
-Pues entonces no quiero que hagas el estúpido ni pienses tonterías.

Hasta ese momento Anna no había comprendido el lado negativo de estar enamorada de nuevo. Con Eric había sido fácil mantener una relación porque el miedo a perderle no existía. Sin embargo con Víctor la volvían a asolar pánicos parecidos a los que había experimentado aquel diciembre en el que Diego la había abandonado. Sentía que tenía tantas cosas que hacer aún a su lado que cuando se había acabado se había quedado con las manos llenas de cosas que no iba a poder dar. Todo aquel miedo se había acumulado y ahora le estaba pasando factura: si perdía a Víctor y volvía a quedarse con todas aquellas ideas de planes junto a él rondando la cabeza no iba a poder soportarlo. No otra vez.


(Fragmento capítulo 36, Me alegro por ti).

lunes, 5 de abril de 2010

Cause I had nothin to live for...


...and looks like nothing's gonna come my way.

Y pensar que el bucle nunca había hecho tanta mella en mí, que de dormirme con las mil versiones que tiene esta canción, me he tenido que despertar a las cinco de la mañana para volver a poner esta y poder tumbarme a descansar de nuevo (sitting here resting my bones) con su ritmo, que no me ha dejado en paz toda la noche.

It's two thousand miles I roamed Just to make this dock my home.

sábado, 20 de marzo de 2010

The miracles

Los milagros de una canción, versionada durante décadas pero sin ser desgastada.


Tengo un recuerdo de You really got a hold on me muy especial, porque creo que la primera vez que la escuché fue como parte de la bso de Sirenas, aquella película en la que Cher hacía de la madre de Winona Ryder y Christina Ricci. Tenía el cassette y no paraba de escucharla.
Poco después descubrí la versión Beatleliana... y ya caí rendida.

Lo curioso de esta canción es la letra, que no es de amor al uso. I don't like you but I love you... You treat me badly, I love you madly... I don't want you but I need you, Don't want to kiss you but I need to... You do me wrong now, my love is strong now... Hasta me perturba! Junto al ritmo, pensar lo que cantas, no sé si me pone triste o me hace querer abrazar la almohada.

Así que la sumo a la lista de canciones, como hace poco os hablé de Try a little tenderness, que puedes poner en bucle en las mil versiones que no te cansas.

jueves, 11 de marzo de 2010

El tumulto... parte III. La agonía final.

El centro del problema (más o menos a la altura de mi ombligo) tiene nombre y cara. A día de hoy son un nombre y una cara concretamente, en el pasado fueron otros y en el futuro, si no lo expulsamos o lo escupimos pronto, serán otros todavía por descubrir. Y al igual que las enfermedades tienen vertientes definitorias, la mía se está enmarañando a la pared pegajosa, creciendo como la mala costumbre, tejiendo nuevas enredaderas dignas de una mente imaginativamente privilegiada pero defectuosa por sistema. Pintando esa pared donde agarro mis hojas y tallos el muro se decora y amplia a cada minuto, retorcido, deforme, incompleto, compuesto y descompuesto, inestable e inseguro. Como lo somos ambos. Como creo, imagino, pienso, invento, me aferro a que somos ambos.

De tacto suave, me cabe en la mano, lo único rugoso es una etiqueta que no atino a leer, prefiero imaginar lo que en ella pone, escribirlo a mi antojo y con mi propia mano. Y en la etiqueta, clasificatoria y sencilla, escribo la historia enfermiza de mis ojala-futuros-pero-en-verdad-imaginados golpes en las piernas, manchas violáceas en las muñecas y heridas en la espalda. A mis oídos llegan tan fuerte desde mi interior los gritos y descalificaciones, en mi piel curvando la cintura del ombligo hasta la espalda noto el tacto de una mano que aunque en este preciso instante de mi memoria imaginaria cosquillea en su recorrido la flora dispuesta a emanar de los poros, antaño (el antaño creado en el futuro no real todavía por llegar) había sido la que con el atino enfermizo que yo he previsto encarnizó de manera vertical la carne de mi espina, igual que uno para arar un campo surca líneas profundas, dejando en ellas bien plantada la semilla de su esencia.

Lo que es la esencia, yo no la conozco, ni la tuya ni la de nadie, porque mi don maldito durante un cuarto de siglo me ha relegado a crearla de la nada. Quién eres y quién soy, no me lo preguntes. Ahora mismo somos dos torturas andantes desgarrándonos el uno al otro. Y lo disfruto sin control, de manera masoquista, ansiándolo sin margen de error, preciso y precioso, deseo de marcarte y que me marques. Porque podrías ser tú como podrías ser cualquiera, y te quiero sin conocerte porque te conozco a mi modo y por eso te quiero. Déjame marcada, que me cueste cicatrizarte. Certeza de lo perturbadora que me resulto a mi misma si lo que deseo con desesperanza es que vengas a por mí. Que me caves, ser la pala y el agujero. No pasar por esta parcela de tierra levantada con piedras y ramas mirando el paisaje, si no admirando la roña entre tus uñas de hurgar sin reparo ni descanso hasta levantarme y obligarme a arquear la espalda y mirarte a los ojos. Y entonces, al igual que en el espejo veo ahora reflejado el grumo que se me atraganta dentro, poder vernos, poder verte. Posicionarme porque tú me posicionas; encajar tus dedos doblados de maneras imposibles en la curvatura de mis huesos.

Sin beatitud déjame decirte la verdad ahora que estamos solos en la imaginación, el tumulto que me ha creado para más tarde crearte yo misma, los tres bajo la manta. Cávame y entiérrame, búscame un lugar donde yacer; te voy a diseccionar. Rodearte y aprisionar tu pecho con mis piernas, engancharme a tu espalda como un pútrido insecto del que nunca consigues deshacerte, si puedo chuparte hasta la última gota de fluido vital y mientras tanto arañar sin parar la misma zona de tu cabeza, bajando hasta la sien, labrándome un camino para entrar de manera retorcida en un lugar más oscuro del que me imagino de antemano (o todo lo contrario) y una vez allí dentro perderme con quietud, con la seguridad de quien va a mover los hilos necesarios para conseguir que te aferres a lo que a mí más me importa.

Si en verdad dentro de ti no hay una casa de pastas líquidas de naturaleza pegajosa y oscura, si lo que contradice las cuatro pistas que tengo para rastrearte es todo pureza y necedad, entonces es ahora cuando te pido que no te asustes… Ya que al fin y al cabo nada de esto es real. Es todo lo que consigo traducir del grito interno, las palabras que interpreto del tumulto que me sacude. La explicación más sencilla de la enfermedad que me acompaña. El convencimiento de que padecemos y nos compadecemos de lo mismo y que si quisieras clavaríamos nuestras agujas en nuestros respectivos brazos hasta drenarnos mutuamente.

Soportando el peso de lo real y lo irreal, a cada cual en una mano a modo de balanza, mis músculos se atrofian sujetando la cantidad inmensurable de caminos que ya he recorrido y que te llevo de ventaja sobre los frágiles dedos de mi extremidad izquierda. Con la derecha puedo lanzarte y devolverte lo poco que sostiene, jugueteando con su contenido en el aire y volviendo a caer sobre la palma. Procuro no juntar las manos, intento discernirte de discernir tu propio yo del mío, el que sujeto y pesa toneladas de insalubridades. Procuro no hacerlo pero es lo único a día de hoy que me ayudaría, agitarlas y dar palmas. Colisionarme de frente contra esa pared que ya me ha roto, esa pared que cada vez es más grande pero esta vez lleva tu nombre y mis pecados escritos.

Devuélveme la salud, escápate y deja que el tumulto se calme. Huye en una dirección o choca contra mí, ¿no lo ves? Despega esos tumores de mi vuelta del revés porque yo no puedo, yo sola me he fabricado a mi misma sin la capacidad de reconocerlos y deshacerme de ellos. Tira los dados, si te es más fácil, juega y hazte dueño del azar, devuélveme lo que es mío, desafiémonos el uno al otro y continuemos ese camino que ya he ido marcando yo para no perdernos. Regálame la cordura que merezco o enséñame a base de sangrientas heridas en la frente contra la puerta que nunca se abre a marcharme y buscar una versión sana de mí misma. Libérame de la culpa que sé que tengo por escribir y vaciarnos sobre la mesa, mezclándolo y desorganizándolo todo, incapaz de volver a guardarlo en su sitio.

Salgo a buscarme. Una yo desembriagada, una yo paralela capaz de ser incapaz de hacerse esto a si misma. Una yo vacía que al llegar a la línea veintitrés de la tercera página decide darle al tumulto un presente con el que jugar y entretenerlo hasta nuevos golpes. Por fuera no se ven, pero si tanto tú como yo nos encontrásemos y tuvieses el talento de darme la vuelta, los verías estremeciéndote, asustado, y comprenderías que no existe diferencia entre realidad y ficción aquí dentro.



(Y ya está fuera... buffff).