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martes, 5 de julio de 2011

Summertime...

Summertime and the livin’ is easy
Fish are jumpin’ and the cotton is high
Oh your daddy’s rich and your ma is good lookin’
So hush little baby, don’t you cry
One of these mornings
You’re goin’ to rise up singing
Then you’ll spread your wings
And you’ll take the sky
But till that morning
There’s a nothin’ can harm you
With daddy and mammy standin’ by



Sea la que sea, cantada por Ella, Caetano o Janis Joplin. Las cosas van a otro ritmo con Summertime.

martes, 1 de marzo de 2011

Etiquetas

Antes de que mis dedos entren en congelación permanente por pasar en mi piso más de dos horas quieta (y eso que ya estamos en marzo) he decidido acabar con este silencio y esta sequía, porque abrigándome me he visto el brazo, las letras que en él hay, y las ganas han salido casi solas de ello.

Para quien no lo sepa, categorizo las entradas de este blog (y por descontado vamos a extrapolar la selección al resto de departamentos de una vida) gracias a tres frases, las que tengo en mi cuerpo tatuadas... Cada una de ellas resume un departamento en concreto de los temas que me gusta hablar.

·Take a sad song and make it better no es sólo la 2ª frase de esa canción que un día Paul McCartney escribió en 1968. No sólo sirve para recordarme que ante los momentos tristes siempre hay que poner buena cara, sino que tontamente es la etiqueta que uso aquí cuando la música está ocupando lugar importante en el pensamiento diario.

·Words Words Words
es la respuesta de Hamlet a Polonio en la escena VII del acto II de Hamlet. El bueno de William está escrito en mi cuerpo y etiquetado aquí, no para recordarme sino para reafirmar que de palabras vivo, con ellas convivo y para ellas quiero vivir.

·The very stone one kicks with one's boot will outlast Shakespeare
lo escribió Virginia Woolf en el que yo considero su mejor obra, Al faro, fue leerla y acto seguido saber que iba a resumir gran parte de mi vida (y la de todos). A ella me debo y se deben también el resto de etiquetas.

Hoy al ver la letra a mano escrita en mi brazo he pensado que definitivamente era un día de música, y que ésta me iba a hacer nacer las ganas de escribir justo en unas horas vacías en las que tenía miedo de pensar... ¿Lo véis? Mis tres tatuajes han resumido mi vida esta tarde y yo sin saberlo.

Así que sin más prolegómenos os voy a pedir que escuchéis (si ya las conocéis) o bien descubráis, tres canciones. Vale, no, miento. Tres vídeos. Para cada uno cada cual tiene sus segundos que gastar. Pueden resultar indiferentes, pueden animar o pueden colarse en la cabeza, de ahí filtrarse al estado de ánimo y reposar en la superficie de gotas del charco.

No puedo parar de escuchar...

Con sólo verlo sonrío... y no sé porqué!

Y me hace recordar algo que no pasó.


Si es que todo tiene etiquetas en esta vida...

miércoles, 20 de octubre de 2010

Reading... and listening.

No recuerdo cuándo descubrí a Nick Hornby pero sí recuerdo el día que G. mi antigua compañera de piso me regaló High Fidelity. En inglés, sí, porque el libro iba a ser un regalo para su novio británico pero como éste ya lo tenía pues me lo dio a mi, cosa que hace ilusión, especialmente porque una piensa "podría haberlo devuelto y cambiado, o quedárselo ella".
Como había visto la película protagonizada por John Cusack (y de hecho me encanta su versión americana de Rob) decidí saltarme Alta Fidelidad e ir a otros de Nick. Sentía que ese ya estaba leído (él mismo adaptó su libro al cine).
Pero ahora me he encontrado en el mejor momento para sentarme -en trayectos de 10 en 10 minutos entre los ferrocarriles y el metro- y leerlo como se merece (y además en la versió original). Era el siguiente paso después de dos o tres libros de Boris Vian seguidos, intercalando con Cortázar. Era hora de retomar mi amor por las letras inglesas.
¿Y a qué viene todo este discurso? Porque me apetece compartir un párrafo.
Para quienes no hayáis leído el libro o visto la película (es increíblemente fiel la segunda al primero) os resumo brevemente: Rob posee una tienda de discos a la que nadie va a comprar, es un fan de la música empedernido, ha cogido la afición por hacer listas de 5 categorizando todos los aspectos de su vida y acaba de ser dejado por su novia Laura.

I'd like to do a top five records that make you feel nothing at all. Me, I'll be playing the Beatles when I get home. Abbey Road, probably, although I'll progrmme the CD to skip out 'Something'. The Beatles were bubblegum cards and Help at the saturday morning cinema and toy plastic guitars and singing 'Yellow submarine' at the top of my voice in the back row of the coach on school trips. They belong to me, not to me and Laura, or me and Charlie, or me and Alison Ashworth, and though they'll make me feel something, they won't make me feel anything bad.



Teniendo en cuenta que he empezado a crearme listas de reproducción de Spotify para todos los diferentes estados de ánimo en los que me he ido encontrando este mes, me ha encantado leer este párrafo. No me dice nada nuevo pero cómo lo dice hace querer repetirse en la idea de que ciertamente hay una canción de los Beatles para cada ocasión.

Obviamente recomiendo desde aquí a Nick... Y a los cuatro de Liverpool una vez más. Y en especial homenaje a la película os pongo mis all-time, top-five para este día en concreto (o esta semana si me apuras) relacionados con el post.


Top-five películas John Cusack: Alta Fidelidad, Cómo ser John Malckovich, Cuenta conmigo, La delgada línea roja, Anastasia (aunque sólo pusiera la voz...)



Top-five libros de Nick Hornby (en recomendación o apetencia a leer ahora mismo): Alta fidelidad, En picado, Un gran chico, Como ser buenos, Todo por una chica.



Top-five canciones de los Beatles (para escuchar ahora mismo y seguidas): Sgt. Pepper lonely hearts club band, She's leaving home, Drive my car, Tell me why y Here comes the sun.

lunes, 11 de octubre de 2010

Everybody needs somebody to love...

Ayer se murió a los 70 años Solomon Burke. Y diréis algunos "¿Quién?" y otros comentaréis "Ah, sí, lo vi en las noticias, me suena...". Pasando por alto que era ese señor tremendo (en tamaño y talento) con mucho amor que dar, con el sexo como religión (21 hijos y 90 nietos si mal no recuerdo...) el bueno de Solomon era, junto a otros que sí os suenan como Ray Charles, el rey/padrino/príncipe/padre/etc. del Soul.

¿Os suena esa canción que dice Everybody needs somebody to love? Ahora sí, ¿no? Y seguro que también habréis bailado su Cry to me (para las ancladas en el pasado como yo, formaba parte de la banda sonora de Dirty Dancing).

No voy a mentiros, no escuchaba a Solomon cada día, pero sí que está en muchas de mis listas de reproducción y desde luego es una de las gratas sorpresas que te encuentras en el mp3 (o mp4 o mp5...) cuando saltas de canción y suena él.

Desde ayer tengo en bucle Don't give up on me, que además se me antoja perfecta para el vendaval, los domingos de lluvia que piden a gritos ponerse triste y melancólico y la necesidad latente en mi vida últimamente de sentirme más viva (por unos caminos o por otros).

Él se va, pero nosotros nos quedamos...


Os dejo la selección que ha hecho Fernando Navarro en su blog de El País.

jueves, 29 de julio de 2010

Beachwood 45789

Las limitaciones de una historia que viaja entre la música, la licencia poética del creador, una invención real y la realidad imaginada.

El experimento es leer el texto a la vez que se escucha Beachwood 45789, de las Marvelettes. El texto no es sino un e-mail enviado una mañana cualquiera desde un autobús gracias a un dispositivo portátil. Así que la imagen en mente que estamos buscando es una persona sentada en este transporte gris por dentro y verde por fuera, con el aire acondicionado poniendo su piel de carne de gallina, tecleando velozmente las palabras que irán a continuación y que no hacen más que evocar la imagen de calurosas tardes, un recuerdo en su retina que tiene los colores amarillos por protagonistas.

"Para introducir esta historia he de nombrar un par de hechos importantes para que usted, amable lector, siga con atención el relato.

Cada mañana pongo el despertador a las 8.30. A veces me despierto antes, otras dejo que suene hasta menos cuarto, en cualquier caso nunca mas allá de menos diez porque acto seguido me tomo mi tiempo para hacerme un té que dejo hacerse y enfriarse mientras me visto y correteo de un lado para otro. La cuestión que hace este dato significativo es que casi nunca consigo hacerlo todo con tiempo, o arreglarme bien con calma, o tomarme el té despacio sin llevármelo conmigo a todos los cuartos de la casa. Y esto es porque a las nueve y media pasadas salgo, digo adiós a mi madre y a mi padre si está en su oficina y voy de camino a la parada de autobús, donde sé que mi bus viene a las diez menos veinte pasadas.
La parada está al lado de casa pero yo intento siempre bajar sobre esa hora no por miedo a perder el transporte (que en este país las cosas si un caso van tarde, nunca antes). Y salgo de casa, bajos las escaleras sin desayunar propiamente porque antepongo esto al intentar arreglarme (y si mi cara es un mapa no hay nada que unas rayban wayfarer no disimulen) para poder cruzarme con él...

Sí, él sale cada mañana sobre las diez menos veinticinco, a veces pasadas, a veces antes. Sus pasos del ascensor del séptimo a la planta baja no son una ciencia exacta. Y allá que en un periodo de tiempo corto, en un espacio más limitado todavía, de su portal al mío, dejo al destino que nos encontremos para cumplir mi propósito de cruzármelo y un día de estos empezar a saludarle.

Esta mañana, como cada instante de portales que compartimos, ha habido algo que el caprichoso destino ha querido interponer. En este caso la sordera de mi padre que me hizo repetirle dos veces una cosa; algo tan tonto como eso. Si mi padre no hubiera cogido aquel resfriado en 1959 que lo dejó sordo y esa sordera no hubiera empeorado con los años me hubiera oído, yo hubiera salido de la oficina cinco segundos antes justo para poder vernos a la cara. Pero no, cuando yo salí la puerta de su portal ya estaba cerrada, lo que vi (y para nada desmerezco a estas alturas) es su espalda. Hoy con los mismos pantalones holgados grises de ayer y una camisa blanca, llevando los libros en la mano. De momento la anatomía humana no ha desarrollado caprichosamente visión en las posaderas así que mi esfuerzo de no haber desayunado por ponerme un vestido corto de cremalleras ha sido inútil, imposible un hola en esas condiciones.

Y ahora voy en el autobús con la imagen de su caminar desenfadado de tío serio y con un hambre voraz (a este paso dejaré de comer no por suspiros de amor, si no por el mal cálculo de tiempo).
La historia es igual cada mañana, varía pero acaba igual a otras horas. La suerte del día de ayer, por ejemplo, me hizo verlo tres veces, una saliendo por la tarde con pantalones cortos y la raqueta en la mochila para ir hasta la playa a jugar al tenis (cosas que presupongo) y otra regresando de tal hazaña, deduciendo que habiendo dejado la raqueta en el coche, a eso de las diez y media. En este caso yo estaba agotada tirada por cualquier rincón cercano, y si el chico consiguió verme ahí a lo lejos no distinguió mas que una sombra.

En fin, me empiezo a poner cada día mas nerviosa y esto me impacienta. Si mis portales no fueran así, si no fuera el vecindario de toda la vida, si tuviese una vida social diferente, saliese por la zona y me lo cruzase fuera de esos metros... Si... Si... Si..."


La chica llega a su parada y se baja. La canción se repite una y otra vez... I'd like to get to know you... I'd like to make you mine.

jueves, 1 de julio de 2010

Oh Rufus!

La verdad es que las palabras se me agolpaban en la cabeza ayer por la noche, sentada sola en el patio de butacas... que esto no es totalmente cierto, porque gente había, pero para lo que nos concierne, yo estaba sola, rodeada de extraños... y Rufus.


Y de golpe, la nada. Simplemente el dejarme llevar por su voz y pensar que ese arma tan poderosa estaba haciendo nacer en mi la necesidad de salir ahí fuera, al mundo, y enamorarme. Sí, Rufus, tu voz hace que quiera enamorarme.
Es algo extraño y puede que si algún día alguien, siendo artista, te dice eso sobre tu talento, no tenga mucho sentido. Pero era así, casi con prisa, con ganas de apresurarme fuera del teatro (el cual Rufus describió como espectacular, diciendo que en cualquier momento podía esperar a Madonna bajando por las escaleras del hall como Evita) y salir al ritmo de sus canciones. Incluso la faceta depresiva exigía ser atendido entre brazos de alguien, alguien imaginario.

Sobretodo quedarme con otra sensación, cualquiera podría estar en ese patio de butacas sin tan siquiera conocerlo, o bien ya amarlo, y Rufus hubiera encandilado hasta el último de los seres humanos. Es tan magnético que aunque no lo hayas oído nunca te hubieras quedado anclado en la butaca, sólo dejándola para ponerte en pie y aplaudir (yo lo hubiera hecho en medio del concierto, al final de The Dream, una canción que él mismo avisa, es la más difícil de piano y voz que ha compuesto jamás y sueña que a base de repetirla y repetirla algún día sea capaz de tocarla perfectamente...).

4.42 minutos de su tiempo. Eso sólo es un a little bit de vuestra vida que podéis dedicar a Rufus hoy.

domingo, 23 de mayo de 2010

I heart you, Cullum

Ay, qué poco falta!

Me hice incondicional de Jamie hace muchos años, cuando Melón me descubrió el Twenty Something. Me enamoré de su voz y de su genio. Luego descubrí que estaba loco de atar, y eso me encandiló si cabe un poco más.
A este descubrimiento le siguió ir hacia atrás y encontrarme Pointless nostalgic y la maravillosísima versión del High&Dry de Radiohead entre otras.
Mi pasión por Jamie la extendí, igual que habían hecho conmigo, y yo lo recomendé sin parar e hice tan incondicionales como yo a otros, que tuvieron la oportunidad que yo no tuve de verle en directo. "Está loco..." me dijeron. Me moría de ganas.


A tiempo viví Catching tales en el 2005 en su doble edición entre mis manos y tuve que esperar y esperar hasta el 2009 para The Pursuit. Con ese de Pursuit llegó la noticia: Jamie hacía gira y en mayo vendría a Barcelona.
Medio año de espera.
Medio año que acaba el próximo jueves.

Y mientras espero, sabiendo que abrirá el concierto con su increíble versión de Don't stop de music de Rihanna, me froto las manos con la esperanza de verle destrozar el piano con sus manos.


¡Un regalo!

jueves, 15 de abril de 2010

Baby, I'm a fool...



Parece que cada vez que voy al Palau de la música catalana tengo que acabar llorando.
Porque esta mujer es muy grande... y la canción tampoco se queda atrás.


How was I to know that this was always only just a little game to you?
All the time I felt you gave your heart I thought that I would do the same for you,
Tell the truth I think I should have seen it coming from a mile away,
When the words you say are,
“Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall in love”
If I gave a thought to fascination I would know it wasn’t right to care,
Logic doesn’t seem to mind that I am fascinated by the love affair,
Still my heart would benefit from a little tenderness from time to time, but never mind,
Cos Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall in love,
Baby I should hold on just a moment and be sure it’s not for vanity,
Look me in the eye and tell me love is never based upon insanity,
Hear the way my heart is beating every other moments fleeting,
Kiss me now,
Don’t ask me how,
Cos Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall,
Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall,
And I would never tell if you became a fool and fell in Love.

-Melody Gardot-

lunes, 5 de abril de 2010

Cause I had nothin to live for...


...and looks like nothing's gonna come my way.

Y pensar que el bucle nunca había hecho tanta mella en mí, que de dormirme con las mil versiones que tiene esta canción, me he tenido que despertar a las cinco de la mañana para volver a poner esta y poder tumbarme a descansar de nuevo (sitting here resting my bones) con su ritmo, que no me ha dejado en paz toda la noche.

It's two thousand miles I roamed Just to make this dock my home.

sábado, 20 de marzo de 2010

The miracles

Los milagros de una canción, versionada durante décadas pero sin ser desgastada.


Tengo un recuerdo de You really got a hold on me muy especial, porque creo que la primera vez que la escuché fue como parte de la bso de Sirenas, aquella película en la que Cher hacía de la madre de Winona Ryder y Christina Ricci. Tenía el cassette y no paraba de escucharla.
Poco después descubrí la versión Beatleliana... y ya caí rendida.

Lo curioso de esta canción es la letra, que no es de amor al uso. I don't like you but I love you... You treat me badly, I love you madly... I don't want you but I need you, Don't want to kiss you but I need to... You do me wrong now, my love is strong now... Hasta me perturba! Junto al ritmo, pensar lo que cantas, no sé si me pone triste o me hace querer abrazar la almohada.

Así que la sumo a la lista de canciones, como hace poco os hablé de Try a little tenderness, que puedes poner en bucle en las mil versiones que no te cansas.

lunes, 8 de marzo de 2010

Turuptú...

Seguro que no soy la única a la que le pasa el fenómeno siguiente:
Escuchas una canción, la "descubres" y la escuchas una y otra vez, en bucle, te la sabes de memoria, casi sin prestar atención, porque te sale. El resto del mundo empieza a hacerse con la melodía y pronto todos la tararean como tú (y eso no consigue que deje de gustarte ni mucho menos).
Pasa el tiempo, es ya una canción popular, tú te la sabes pero has dejado de escucharla con tanta asiduidad.
Y un día, no sabrías decir cuánto después desde aquel momento que la descubriste, perfectamente un año, puede que dos... la vuelves a escuchar y al cantarla te das cuenta de cosas en las que no habías reparado antes (o puede que sí, pero que ahora ves con otros ojos -o mejor dicho oyes con otros oídos-).
La "redescubres". Y aunque te la sepas y la cantes igual que al principio, del tirón y de memoria, esta vez le prestas atención.


Y la canción vuelve a ser tuya, y sólo tuya. De manera sencilla, tan simple, tanto que la propia letra te lo canta "I'm yours..."

miércoles, 10 de febrero de 2010

Try a little tenderness

Tengo una historia de amor con esta canción.

En todas sus vertientes. Es oírla y darle al repeat como un resorte.
En todas sus versiones. Aretha, Michael Bublé, Sinatra... Otis. Hasta la que hizo Paul Giamatti en Duets, espectacular!
A los treinta segundos ya siento el impulso de querer sacudirme y agitarme.



Pero sobretodo... adoro a Duckie bailándola.

Es verlo y dejar de tener ganas de atacar el rebost de la cocina donde sé que yace sola esperándome una tableta entera de chocolate. Y eso es tener unas propiedades que pocas cosas en esta vida tienen.

(video, por cierto, coreografiado por el gran Kenny Ortega... ahí lo dejo)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Pointlesss Nostalgic


Últimamente me siento nostálgica y no le veo la razón...




Y un poco de música siempre estrecha el camino conduciendo ciertas emociones...
http://www.youtube.com/watch?v=PUP58eLwd90

(photos by Anna, http://www.flickr.com/givemeneck )

martes, 17 de febrero de 2009

Here comes the sun



Así que sal a la ventana, que hay días que cuesta correr las cortinas, pero cuando ves entrar el sol y piensas que las cosas en esta vida pueden salir bien siendo positivo, el día es mucho más soleado.

martes, 12 de agosto de 2008

Sin cortes

Que siento cierta obsesión por los planos secuencia no es ningún secreto. Ahí queda mi trabajo de 3º de carrera llamado "mi historia de amor con P.T. Anderson", famoso por esos interminables planos, recuerdo especial para alguno de Magnolia que siempre estará en mi retina. Más prueba de ello fue castigar a cerca de 40 personas (incluidos dos actores de lo mejor del panorama nacional español) para rodar otro planito sin cortes.
Por eso cada vez que veo uno que es, o intenta ser, o como mucho trata de dar la misma sensación, noto la magia.
Los planos secuencia son magia, aunque haya quien (incomprensiblemente) los corte antes de completarlos, o se quede en un intento. Vivir las cosas sin pestañeo a tiempo real te hace ser parte del juego.


He aquí un intento
http://es.youtube.com/watch?v=HhZ5-L9znt8&feature=related

viernes, 20 de junio de 2008

I'm electric!

Siempre hay una canción de Oasis para llenarte de energía o pornerte triste!
Igual que siempre la hay de los Beatles para cualquier situación, obviamente los jovenzuelos copiando de los maestros dos decadas después. (La comparación era inevitable).
She's electric, I hope I think I know, So might say están en mi lista de resorte.
All around the world (basada en Yellow submarine, por cierto), Stop crying your heart out, Don't look back in anger en la lista contraria.
Esto viene tras comprobar que en una película, en el momento adecuado, una canción de Oasis puede provocar un efecto perfecto.
Pero lo que más me gusta es redescubrir sus canciones. Hoy es el turno de Married with children. ¿La conocéis? ¿No? A buscarla...

martes, 8 de mayo de 2007

A reason to smile


You're a falling star, You're the get away car.
You're the line in the sand when I go too far.
You're the swimming pool, on an August day.
And You're the perfect thing to see.

And you play your card, but it's kinda cute.
Ah, When you smile at me you know exactly what you do.
Baby don't pretend, that you don't know it's true.
Cause you can see it when I look at you.

And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, You make me sing.
You're every line, you're every word, you're everything.

You're a carousel, you're a wishing well,
And you light me up, when you ring my bell.
You're a mystery, you're from outer space,
You're every minute of my everyday.

And I can't believe, uh that I'm your man,
And I get to kiss you baby just because I can.
Whatever comes our way, ah we'll see it through,
And you know that's what our love can do.

You're every line, you're every word, you're everything.
You're every song, and I sing along.
Cause you're my everything.